sábado, 19 de agosto de 2017

Arquitectura tradicional perdida en los últimos 20 años (1): casa de labor y olmo centenario en C/ de la Sombría (C/ Nicolás de Arespacochaga desde la dictadura)

Es complicado recoger en una sola entrada todos esos pequeños y humildes ejemplos de arquitecura popular que han formado parte del tejido urbano de Valdelaguna desde no se sabe cuánto tiempo, y que han desaparecido en los últimos 20 años de forma impune, debido a la demostrada ineficacia de las leyes patrimonio, a la falta de voluntad polícia y de sensibilidad pública sobre la necesidad de conservar los testimonios de la forma de vida de nuestros ancestros. Por eso hemos pensado que es mejor intentar recabar la máxima información de cada caso, e intentar exponer una por una esas pequeñas pérdidas patrimoniales que han despojado al pueblo de su identidad.



En la imagen superior, propiedad del Ayuntamiento de Valdelaguna, se aprecia el aspecto del pueblo no antes de 1930 y no después de 1949, ya que durante estos años estuvo en el atrio de la iglesia el edificio de tres ventanas que se aprecia en la imagen, delante del templo, en el Portalillo. Esta escuela se levantó como alternariva confesional al edifcio de escuela pública y laica que construyó el gobieno de la Segunda República, el cual es el mismo, con una planta más, que ocupa en la actualidad el colegio del pueblo.

En la imagen de debajo vemos un detalle de la de encima, donde se aprecia la existencia, ya entonces de las edificiaciones, que vamos a tratar en esta entrada, vistas desde la zona del camino del bosque.


En la actualidad se trata de un llamativo inmueble que llama la atención en pleno centro urbano, un gran edificio de viviendas de tres plantas en el arraque de la Sombría y constuído en torno al año 2007.



Encima una captura de patalla de Google Earth, debajo lo mismo, a la derecha el estado de la finca en 2006 y a la izquierda su aspecto actual.En la de la izquierda, se ve cómo el conjunto de edificios alineaba con la calle Sombría, el más próximo al cruce es la vivienda, a continuación un hueco, el juego de pelota, y seguidamente otras dependencias como pajares o un molino de trigo.

La publicación Demografía y desarrollo urbano, a cargo del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, recoge en su epígrafe sobre Valdelaguna este inmueble, incluyéndolo como un ejemplo de vivienda rural. Ya entonces se habla de un problema de conservación de los elementos arquitectónicos tradicionales en el municipio y se lamenta la desaparición o el abandono de muchos de ellos, sin que la situación haya cambiado en la actualidad. El inmueble que nos ocupa ilustra la primera página de la tipología de vivienda rural con la siguiente fotografía.

Y debajo, ahora en color, una fotografía del año 2000, de que Aracove aún usa para como promoción turística del pueblo.


Huelga decir que nada tiene que ver esta encantadora casa de yeso y piedra caliza con el tremendo edificio de color vainilla que preside en la actualidad el principal cruce de carreteras del pueblo.

En la foto se aprecia la que era la vivienda del complejo. Antes de la Guerra Civil, cuentan que aquí había una tienda de alimentación que fue clausurada durante la contienda como reserva para las tropas. No se abrió de nuevo hasta que acabó a guerra y la imagen de todas las provisiones echasdas a perder se quedón en la retina de algunos de nuestos mayores. Ante este edificio, antiguamente en la entrada del pueblo, es donde se colocó la imagen de Santo Toribio semicalcinada montando guardia con un fusil tras el saqueo de la iglesia.
A continuación de la casa, por el lado derecho de la misma, continúan el resto de edificacionesdel complejo. A la dercecha vemos una  alta tapia sin ventana ninguna, con unos postes clavados en su extremo superior, se trata del muro exterior del llamado juego de pelota, el frotón más antiguo del pueblo, juego que se desarrollaba en el interior de la finca y en cuya pared encalada se proyectaban películas en el cine de verano, un lugar sin duda que formaba parte de los testimonios arquitectónicos que explicaban cómo se desenvolvía el día a día en Valdelaguna hasta hace no demasiado, donde los límites de lo público y lo privado estaban un poco más difusos. Los postes del borde superior del muro sujetaban una alambrada para evitar que las pelotas se escapasen delfrotón.

Continuando al en ese sentido, hacia Belomnte de Tajo, aunque no aparece en esta foto, continuaría la misma fábrica de mampostería, formando parte de las características edificaciones agropecuarias de este tipo de complejos, donde se reunía todo lo necesario para la explotación de recursos agrarios diversos: bodega con tinajas de barro para el vino, cuadras donde alojar a los animales que constituían el único mecanismo de tracción así como algún que otro cerdo o unas cabras, gallinero, palomar, pajar donde guardar el alimento de las caballerizas, molino para el grano y mucho, mucho espacio, para guardar todo tipo de aperos y enseres impescindibles para el cutivo de huerta, trigo, garbanzos, olivos, vides... parte de estas dependencias podemos verlas en la foto de debajo, donde se aprecia la continuación del muro de mampostería del juego de pelota que decíamos de la fotografía de antes. Detrás, el extremo izquierdo de la foto, asoma el inmenso olmo que había dentro de la finca, inventariado como árbol singular y hoy perdido.



En la imagen de debajo, tomada desde el interior de la finca, vemos el citado olmo, uno de los escasísimos ejemplares que sobrevivieron a la grafiosis, que presidía este enclave tan central del pueblo, y la vista del mismo que se tiene desde el Portalillo, pero que no superó el impacto que la burbuja inmobiliaria tuvo en nuestro patrimonio. La imagen está tomada en otoño y se aprecia el porte de sus ramas y abultado de su copa redonda.


Debajo, detrás de la Casa de la Cultura, el mismo árbol en un día de nieve.


Por último, en la imagen de debajo se aprecia el estado de parte de las instalaciones de la finca poco antes de la demolición del conjunto. Esa extraña esctrutura que ocupa la parte central de la imagen bajo la uralita es un molino para el grano. Durante generaciones, este molino abasteció de harina al pueblo. Los propietarios del mismo cobraban por el uso del dispositivo una parte del grano que se molía.

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