martes, 14 de marzo de 2017

Las escaleras del altar mayor



En esta imagen, que ya se ha usado en entradas anteriores, se aprecia el ábside, tal y como quedó tras la intervención de Regiones Devastadas en los años 40 del siglo XX, aspecto que se mantuvo hasta las obras que se llevaron a cabo en los años 70 para adecuar el altar a las disposiciones litúrgicas del concilio Vaticano II.

En primer plano vemos claramente los peldaños de piedra caliza de subida al altar, con los extremos curvos.



En este plano de 1983, realizado por el Ministerio de Cultura y conservado en el archivo regional de la Comunidad de Madrid, se puede comprobar cómo los escalones, aún entonces, eran con los extremos curvos.


En esta foto de los años 80 - 90 vemos los escalones cubiertos por una alfombra y unas barandillas que no existían en los 40 ni vienen dibujadas en el plano, que no sabemos cuándo se instalaron y que se mantuvieron hasta que Don Tomás Correas desmanteló lo que quedaba de los escalones del siglo XVIII, ya a finales de los 90.



En las dos imágenes de encima se aprecia cómo estaba la capilla del transepto del lado norte durante los años 80, siendo sacerdote el que vemos en el ambón, Macario Álvarez Simón, y hasta las reformas de Tomás Correas en los 90. La pila bautismal que a dia de hoy está a los pies de la iglesia ocupa un lugar preminente en esta capilla. La imagen de la virgen de fátima está colocada de forma temporal en una peana en un lugar privilegiado de la iglesia, lo que data las fotografías en el mes de mayo. Se aprecia claramente la barrandilla de hierro que se instaló cuando se cercenó el extremo curvo de las escaleras del siglo XVIII. Tambien se aprecia el suelo de losetas blancas y negras de cemento hidráulico y cómo el desnivel entre el transepto y la nave central se salvaba con tres escalones, dos de cemento y losetas y el superior, el borde de la lápida sepulcral de Tomás Díaz Torresano.
 Esta otra foto de encima, tomada también desde las escaleras, permite apreciar la barrandilla del otro lado. En el dibujo de debajo, a falta de una foto de conjuto, representamos de forma esquemática la barandilla colocada después de 1983 y retirada a finales de los 90. Creemos que el dibujo facilita la comprensión de los que estamos contando.

La zona punteada pegada a los escalones, pretende representar el cemento sin  más que se dejó cuando se retiraron los extremos curvos, como se ha dicho, con posterioridad a 1983. Así es como estuvo este punto de la iglesia durante los años 80 y 90.

La barandilla se colocó seguramente para salvar el desnivel resultante de haber cortado los extremos. De momento no hemos podido hablar con nadie que recuerde exactamente cuándo se llevó a cabo tal cambio ni hemos localizado ningún documento tipo licencia de obra.


Lo que quedaba de las escaleras antiguas a finales de los años 90, en muy mal estado según se juzgó entonces, se desmontó y se construyeron las de la foto de debajo, decrecientes y con ángulos rectos en los extremos, que son las que existen en la actualidad.


Los escalones antiguos mejor conservados se utilizaron para mejorar el aspecto de los dos pares de peldaños que salvan el desnivel de la Iglesia entre la nave principal y el lado del evangelio









A la izquierda un detalle de las imágenes anteriores. A la derecha la situación actual, con una parte de los escalones demantelados sustituyendo los peldaños de cemento y losetas e integrando la lápida sepulcral de Miguel Díaz Torreano en el nivel del segundo peldaño.



En la foto de encima los escalones instalados en el desnivel a los pies de la iglesia. En este casno no tenemos foto del estado anterior a la recolocación de los peldaños del altat mayor.

Aún así sobraron algunos trozos que durante años permanecieron amontonados en el suelo en el exterior, en la zona de la entrada de la torre, en un estrecho rincón que allí forman la iglesia y el muro de contención del terreno, recoleto espacio idóneo, de hecho, para micciones.

Con las obras de 2000-2002, durante las cuales se demolió completamente el edificio en esta zona, los restos de la subida al altar aquí dejados se distribuyeron no se sabe muy bien al arbitrio de quién. A día de hoy hemos ubicado dos fragmentos, uno de un trozo de escalón, con su astrágalo, y otro liso, de la zona del presbiterio donde no había escalera, en la acera del número 9 de la Calle Carlos Ruiz, antigua Solana Baja. Como aporte documental dejamos esta captura de pantalla de Google Street View, tomada hace poco y que según Google fue hecha en 2013.


Los fragmentos son, el escalón del altar, el que está delante de la puerta de garaje oscura de centro de la imagen, cerca de la maceta. El otro, el que no tiene nacela, más allá, debajo del canalón, no era un escalón sino un borde del solado del altar. 





Y en las imágenes de encima detalles del fragmento de los peldaños de subida al altar mayor, de los siglos XVII-XVIII. En la primera foto se ve uno de los laterales, apreciándose las marcas de la radial con que se cortó. La pregunta es quizá si hay más fragmentos por ahí aparte de los reaprovechados en la igleisa y este que recibió el familiar de un operario municipal y que, además, se trasladó hasta aqui desde la iglesia usando utillaje del Ayuntamiento.

A día de hoy, estos fragmentos ya no están ahí, se han retirado ante las quejas de los conductores, ya que se trata de una zona estrecha y molestan al tener que realizar ciertas maniobras. Podemos pensar que da igual, que no es tan grave, que solo se trata de trozos de piedra que apenas tienen valor documental siquiera. Es cierto, pero ¿no resulta un poco frustrante comprobar cómo la herencia cultural está algunas veces al albur de las circunstancias?